Por tercer año consecutivo, Costa Rica cubrió su consumo eléctrico casi exclusivamente gracias a fuentes renovables. Así lo confirma el Instituto Costarricense de Electricidad (Grupo ICE), la empresa estatal responsable de los servicios de electricidad y telecomunicaciones: datos del Centro Nacional de Control Energético muestran claramente que Costa Rica ha estado utilizando energía limpia desde hace solo 300 días. Esta cifra es incluso mejor que en 2015 y 2016, años en los que las energías renovables habían alimentado al país 299 y 271 días respectivamente.

Un récord que sigue sorprendiendo a pesar de todas las particularidades del caso. La nación, de hecho, tiene sólo 4,8 millones de habitantes, que es poco más de la mitad de los ciudadanos de Londres, y las enormes centrales hidroeléctricas hacen la mayor parte del trabajo. Hoy, el 78,26% de la electricidad que se consume a nivel nacional proviene del agua.

La combinación también incluye el 10,29% de la energía eólica, el 10,23% de la geotermia y el 0,84% de la energía solar y la biomasa. En otras palabras, las fuentes renovables cubren el 99,62% de las necesidades eléctricas del país. Mientras que por un lado la energía fotovoltaica todavía tiene una parte marginal, por otro lado la energía eólica es uno de los sectores en pleno desarrollo del país.

Evidentemente, el tamaño y el medio ambiente ayudan al pequeño país sudamericano que no está dispuesto a dormirse en los laureles. El Gobierno se ha marcado un objetivo claro para 2021: llegar a ser completamente neutral en términos de emisiones de carbono. El plan también incluye transporte. En el congreso hay dos propuestas legislativas de movilidad alternativa que, de aprobarse, introducirían exenciones fiscales a la importación de coches eléctricos, crearían una red nacional de estaciones de recarga y obligarían a la electrificación de una parte del aparcamiento público.